"Id,pues,vagabundos sin tregua,errad,funestos y malditos,a lo largo de los abismos y las playas,bajo el ojo cerrado de los paraísos".Paul Verlaine

sábado, 10 de agosto de 2013

Domingo 23:30 p.m. ( recitado por Lila Biscia )


Nací un domingo en la noche cuando los condenados se cansaron de remar. Justo en ese instante - entre el piano y la niebla - en que a Tom Waits una gota de mercurio le rajó la voz.
Nací un día que los liceos arrojaron a la pira todos los libros escritos en lenguas muertas y las polillas renunciaron a perseguir la luz. 
Los domingos son un viejo casero de manos sucias y aliento de hojarasca que acude a ti para cobrar el diezmo de todo lo que perdiste en la semana.
Perros tristes y diminutos se esconden en todos los callejones de los domingos sin sorpresa
para masticar la carne de las horas - piel muerta - que abandonamos como souvenir en las aceras.
El tiempo se sienta en tu rincón favorito de la casa; bajo la pared acribillada con todas las postales de ciudades europeas. Se bebe cada uno de tus licores. Se viste con tus abrigos, el muy cabrón, y se reclina bajo las postales de tus cuidades-ventanas. Te observa con ojos de oficinista sádico mientras da cuerda a todos los relojes de la estancia. 
Domingo como jinete partiéndose la crisma cayendo de un caballo al galope.
La gente se sienta en las mesas de la cocina las madrugadas de los domingos para susurrarle a las paredes : "No importa.Tranquilo. Solo es temporal". "Un cigarro más y volveré a la cama".Se mienten y esa es la peor mentira. La mentira sin horizontes. Acaso ignoran que siempre será la misma cama incómoda, blanda y con bultos. No importa el hotel, siempre será la misma habitación. No importa cuán veloz sea tu coche ni hasta donde puedas llegar, siempre será el mismo sitio con los mismos vertederos bajo la ventana.
Un viajero se detuvo en un puente y se vació los bolsillos. Los huespedes de un domingo cualquiera permanecen sentados en la estación de autobuses queriendo viajar para mudar de país su tristeza. Eso es todo lo que sé. Los domingos por la noche el universo es un despojo que vende su miseria a cambio de pastillas para liberarse de la migraña.
Nací en domingo debiendo mucho abismo a las bestias que se apresuraron a tasar mi llanto justo antes de nacer.






viernes, 2 de agosto de 2013

Del vacío y sus relojes ( recitado )

Me ha costado algo de trabajo subir este archivo al blog. Hace algunos meses hice algo similar con otro poema recitado, pero se me olvidó el proceso. Este es un poema, antiguo, que encontré en mis libretas.
Espero os guste a pesar de mi pésimo audio y talento para recitar.



miércoles, 31 de julio de 2013

Serte rapiña


 
Pudieras saquearme 
más allá de la muerte
y obsequiar mis ruinas
a tus ojos
mira los rastrojos
que soy de ti
a tu coño
me encomiendo

martes, 30 de julio de 2013

Javier Egea


 Qué enorme era Egea, qué injusta su muerte, cuánto anhelo por leer todo lo que no pudo escribir porque se fue a destiempo, qué extraña orfandad dejó tras su muerte, cuánto mierda y cuánto poeta institucional lucrándose con su pérdida; creando premios, hablando de sus virtudes a la prensa, dando entrevistas,rebuscando en sus cajones...Los cuervos nunca tienen suficiente. Contaba su sobrina, hoy, 14 años después de la desaparición de su tío, que : "yo nunca olvidaré esta tarde, hasta el eco de los sonidos, la temperatura, los olores, la luz, el sonido del teléfono y toda la confusión que vino después".

OTRO ROMANTICISMO

"...las aguas del olvido "
Garcilaso

"Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!"
César Vallejo

Te escribo nuevamente desde una tarde helada
de esas en que nos puede el sentimiento
y la obsesión -ese pingajo de la soledad-
te derriba, te ocupa, sienta plaza en tu cuerpo
y, lo más peligroso, te alumbra, te interroga.

Y ves que los renglones se estrechan,
las letras se amontonan
y comprendes el hueco imposible,
el espacio que nunca compartimos
y este bello recurso de contarte la vida
poblando de historia y de sueños
las hojas tibias del dolor
que tanto me recuerdan tus muslos o tu espalda.
Por ellos navegué durante tanto tiempo,
en ellos aprendí tantas cosas extrañas,
tanto golpe de mar,
que parece imposible olvidarte así, de pronto,
como quien tira la luz por la ventana,
como quien se despuebla de golpe de esperanza.

¿Quién puede responder sin ningún truco
a las preguntas viejas, enquistadas,
hechas parte de ti?

¿Quién cruzará de un salto las aguas del olvido
sin sentir cómo quema en la carne la sorpresa de un día,
las sábanas de un día, los cuerpos ofreciéndose,
las ojeras del gozo al amanecer?

¿No volverá el amor ,
aquel juego con náufragos y cofres,
a sorprendernos con su mano abierta,
a dejar en la playa de un hombro
como alga de plata que reposa
la saliva brillante del deseo?

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

Por eso he de decirte -aunque sea por escrito-
f que está la casa abierta para ti,
que te esperan los libros, el té, mi soledad,
las dudas de las tardes de domingo,
la pequeña verdad
que no se tiene en pie sin tus palabras.

No es posible saber cuando todo enmudece
y la vida se ha vuelto una sórdida esquina
si nos falló el presentimiento
o será que el mercado nos fue tragando
con sus comadres y su algarabía,
que no supimos vernos ni hablarnos
entre anuncios de sopas luminosas,
promesas y altavoces
pregonando los últimos saldos
de la felicidad.

Será que llevaremos inevitablemente
un lenguaje podrido que amarga el paladar
y te pone a escupir en mitad de la urgencia
cuando toda la historia apenas si consiste
en decirnos que sí, que nos amamos.

Y los golpes, tan fuertes, las aguas del olvido,
tan hondas... Yo no sé!

Hay cosas en la vida
que sólo se resuelven junto a un cuerpo que ama.

Y cartas que se escriben
cuando la prisa clava su aguijón
y te deja colgando del alero
y te da por pensar
que es posible que no nos conociéramos
aunque fuimos viviendo el mismo frío,
la misma explotación,
el mismo compromiso de seguir adelante
a pesar del dolor.

_________________________________________________________________________


 19 de mayo

Existe una razón para volver.
6 de la madrugada de la calle Lucena
donde los basureros y el sereno
tenían su eterna cita
con


el café con leche y el aguardiente seco,
adonde los borrachos concluían
la noche soñolienta del vino repetido.

19 de mayo. Pensión Fátima
en donde la pregunta del abrazo desnudo
supo al fin el porqué de tanta lucha,
la clave del sudor sobre las sábanas,
y la virginidad redonda, amanecida,
reconoció la llave de su casa madura,
con una verde mano le puso rumbo exacto
y la llevó a su centro
y siempre siempre siempre
nació allí la tormenta del esperado amor
como un racimo.

¿Quién hubiera pensado
que la 3ª planta,
la habitación oscura,
el urinario sucio,
las hojas del diario clavado en la pared
y la maceta artificial,
el plástico
de las flores chillonas,
iban a ser testigos
de aquel incandescente poderío,
de tanta luz sin freno,
de aquella tempestad acribillada?

Después de tantos pájaros
persiste en los teléfonos del aire,
en alta mar aún vive
y es el regreso un tramo de la vida.
Existe una razón
para volver a la ciudad del gozo,
a la pequeña aldea de la pensión barata
y las comadres
raídas en la esquina.

Existe una razón
para aquella manzana de casas apagadas,
para una turbia calle
que fue la geografía de mi primer amor,
el mapa donde tuvo mi gran pasión su cuna.

________________________________________________________________________
Poética

                                                                         A Aurora de Albornoz

                                  Mas se fue desnudando. y yo le sonreía. "
                                                                          Juan Ramón Jiménez



Vino primero frívola -yo niño con ojeras-
y nos puso en los dedos un sueño de esperanza
o alguna perversión: sus velos y su danza
le ceñían las sílabas, los ritmos, las caderas.

Mas quisimos su cuerpo sobre las escombreras
porque también manchase su ropa en la tardanza
de luz y libertad: esa tierna venganza
de llevarla por calles y lunas prisioneras.

Luego nos visitaba con extraños abrigos,
mas se fue desnudando, y yo le sonreía
con la sonrisa nueva de la complicidad.

Porque a pesar de todo nos hicimos amigos
y me mantengo firme gracias a ti, poesía,
pequeño pueblo en armas contra la soledad.
JAVIER EGEA 

 

viernes, 12 de julio de 2013

Sesión Golfa

Esta noche
la pared de tu habitación
emite una película
en blanco y negro
no recomendada para sombras
menores de dieciocho


miércoles, 10 de julio de 2013

NOSOTROS DOS AÚN

Aire del fuego, no supiste jugar.
Arrojaste sobre mi casa una tela negra. ¿Qué es esta opacidad en todas partes? Es la opacidad que cubrió mi cielo. ¿Qué es este silencio en todas partes? Es el silencio que hizo callar mi canto.

Para esperar me hubiera bastado con un hilo de agua. Pero te lo llevaste todo. El sonido que vibra me fue quitado.
No supiste jugar. Atrapaste las cuerdas. Pero no supiste jugar. Tapiaste todo en seguida. Rompiste el violín. Arrojaste una llama sobre la piel de seda para hacer un horrible pantano de sangre.

El bienestar reía en su alma. Pero era todo mentira. No fue largo el reír.

Ella estaba en un tren que rodaba hacia el mar. Estaba en un huso que hilaba sobre la roca. Se abalanzaba, aunque inmóvil, hacia la serpiente de fuego que iba a consumirla. Y fue allí, de pronto, cuando sorprendió a la confiada, mientras peinaba sus cabellos, contemplando, en el espejo, su felicidad.

Y cuando vio subir esa llama sobre ella, oh...

Al instante, la copa le fue arrancada. Sus manos ya no han sido nada más. Vio como se la apretaba en un rincón. Se detuvo allí arriba como un enorme tema de meditación por resolver antes que nada. Dos segundos más tarde, dos segundos demasiado tarde, huía hacia la ventana, pidiendo socorro.
Toda la llama entonces la rodeó.

Ella se encuentra ahora en una cama, y su sufrimiento sube hasta el cielo, sin encontrar a Dios... y su sufrimiento desciende hasta el fondo del infierno sin hallar al demonio.

El hospital duerme. La quemadura despierta. Su cuerpo, como un parque abandonado...

Defenestrada de sí misma, busca cómo volver a entrar. El vacío por donde deriva no responde a sus movimientos.

Lentamente, en la granja, su trigo arde.

Ciega, a través de la larga barrera del sufrimiento, durante un mes, remonta el río de la vida, natación atroz.
Paciente, en lo innombrable inflado, vuelve a trazar sus formas elegantes, teje de nuevo la camisa de su piel fina. La curación está allí. Mañana cae la última venda. Mañana...

Aire de la sangre, no supiste jugar. Tampoco tú supiste. Arrojaste súbitamente, estúpidamente, tu tonta piedrecilla obstructora a través de una aurora nueva.

Ella ya no encontró lugar en el tiempo. Le fue preciso volverse hacia la muerte.
Apenas si divisó la ruta. Un segundo abrió el abismo. El siguiente la precipitó en él.

Uno se ha quedado confundido de este lado. No ha habido tiempo para decir hasta luego. No ha habido tiempo para una promesa.
Ella había desaparecido del film de esta tierra.

Lou
Lou
Lou, en el retrovisor de un breve instante
Lou ¿no me ves?
Lou, el destino de estar juntos para siempre
en que tenías tanta fe
¿Y bien?
No vas a ser como las otras que ya nunca más hacen una seña,
sumergidas en el silencio.
No, no debe besarte a ti una muerte para separarte de tu amor.
En la pompa horrible
que te espacia hasta yo no sé qué milésima dilusión
buscas aún, nos buscas lugar
Pero tengo miedo
No hemos tomado bastantes precauciones
Debimos haber sido informados mejor,
Alguien me escribe que tú, mártir, velarás ahora por mí.
¡Oh! Lo dudo.
Cuando toco tu fluido tan delicado, persistente en tu cuarto y tus objetos familiares
/que aprieto en mis manos
este fluido tenue al que sería preciso proteger para siempre
Oh lo dudo, dudo y tengo miedo por ti,
impetuosa y frágil, dispuesta a las catástrofes
Con todo, voy a las oficinas en busca de certificados
dilapidando momentos preciosos
que sería preciso emplear antes que nada entre nosotros precipitadamente
mientras tiritas
esperando en tu maravillosa confianza que yo venga a ayudarte a sacarte de allí, pensando "seguramente
/vendrá
Habrá podido tener algún percance pero no tardará
Vendrá, yo lo conozco
No va a dejarme sola
No es posible
No va a dejar sola a su pobre Lou..."

Yo no conocía mi vida. Mi vida pasaba a través de ti. Se había vuelto simple, ese gran asunto complicado. Se había vuelto simple a pesar del dolor.
Tu fragilidad: yo era fuerte cuando se apoyaba en mí.

Dime, ¿es que verdaderamente no nos encontraremos nunca más?


Lou, hablo una lengua muerta, ahora que ya no te hablo. Tus grandes esfuerzos de liana en mí, lo ves, han logrado su fin. ¿Lo ves al menos? Es cierto, tú jamás dudaste. Se necesitaba un ciego como yo, se necesitaba tiempo, tu larga enfermedad, tu belleza, resurgiendo de la debilidad y de las fiebres, se necesitaba esta claridad en ti, esta fe, para horadar por fin la pared de la apariencia de su autonomía.

Tarde lo vi. Tarde lo supe. Tarde, aprendí "juntos" aquello que no parecía estar en mi destino. Pero no demasiado tarde.
Los años han existido para nosotros, no contra nosotros.

Nuestras sombras respiraban juntas. Bajo nosotros, las aguas del río de los acontecimientos corrían casi en silencio.
Nuestras sombras respiraban juntas, y todo estaba por ellas recubierto.

Tuve frío con tu frío. Bebí sorbos de tu dolor. Nos perdemos en el lago de nuestros intercambios.

Rico de un amor inmerecido, rico que se ignoraba con la inconciencia de los poseedores, he perdido ser amado. Mi fortuna ha quebrado en un día.

Árida, mi vida continúa. Pero no me doy cuenta. Mi cuerpo permanece en tu cuerpo delicioso y en mi pecho hay antenas plumosas que me hacen sufrir con el viento del saqueado. La que ya no está se aleja, y su ausencia devoradora me invade y me consume.

Extraño los días de tu sufrimiento atroz en la cama del hospital, cuando yo llegaba por los corredores nauseabundos, atravesados por gemidos, hasta la momia espesa de tu cuerpo vendado y esperaba emerger de pronto, como el "la" de nuestra alianza, tu voz dulce, musical, contenida, resistiendo con valor la fealdad de la desesperación, cuando, a tu vez, escuchabas mis pasos y murmurabas, libre: "Ah, estás allí".
Yo apoyaba mi mano sobre tu rodilla, por encima del sucio cobertor, y todo desaparecía entonces: el hedor, la horrible indecencia del cuerpo tratado como un barril o como un albañal por seres extraños, atareados y recelosos, todo se deslizaba hacia atrás, dejando que nuestros dos fluidos, a través de los remedios, se encontraran de nuevo, se mezclaran en un aturdimiento del corazón, en el colmo de la amargura, en el colmo de la dulzura.
Las enfermeras, el interno, sonreían; tus ojos llenos de fe apagaban los de los otros.

Aquel que está solo, se vuelve de noche contra la pared para hablarte. Sabe lo que te animaba. Viene de compartir el día. Ha mirado con tus ojos. Ha escuchado con tus oídos. Siempre tiene cosas para ti.

¿No me responderás algún día?

Pero tal vez tu persona se ha vuelto como un aire del tiempo de la nieve, que entra por la ventana, que uno cierra, presa de escalofríos o de un malestar precursor del drama, como me ha ocurrido hace algunas semanas. El frío se echó de pronto sobre mis espaldas, yo me cubrí precipitadamente y me volví cuando eras tú quizás y la más cálida que pudieras darte, esperando ser bien recibida; tú, tan lúcida, no podías expresarte de otra manera. Quién sabe si en este mismo momento no esperas, ansiosa, que yo por fin comprensa, y vaya, lejos de la vida donde ya no estás, a reunirme contigo, pobremente, pobremente, es verdad, sin medios, pero nosotros dos aún, nosotros dos...


sábado, 29 de junio de 2013

XIII

 Lo que me atrapa del poema es la aparición de "ciudad"...Yo divago mucho pensándome en ciudades, imaginándome dentro de ellas y andando a un ritmo que no me es conocido, que me resultaría extraño.Sin embargo, añoro estar en ellas, dentro a la vez que clandestino y furtivo, porque no pertenezco realmente a esas calles y esa geometría. Este poema de Nooteboom habla de dos personas que son extrañas en esa "ciudad" y que también son extrañas la una para la otra, amantes de dos mundos que ni tan siquiera comparten el idioma.Y hacen el amor como una forma de desaparecer en esa ciudad...
Me imagino un encuentro, mudo, entre dos personas exiliadas que follan en una ciudad cualquiera, una ciudad que no han sentido como suya, que no es de nadie, y crean una efímera patria con sus cuerpos que se reafirman como ciudadanos en el sudor de la carne y la irrigación de la sangre.Algo así como sexo entre exiliados que conquistan una ciudad en la que habitaban pero de la cual se sentían ajenos.
A pesar del encuentro amoroso este texto me transmite una desolación brutal,inevitable. Nos aferramos a lo que conocemos. Nos lamentamos por ser incapaces de lanzarnos hacia lo que no conocemos.Miramos el retrovisor y la vida nos hace burla. Nos sentimos seguros en medio de un escenario que dominamos, pero esa seguridad también nos duele, nos pesa y aturde. En este texto se respira una soledad muy sutil, creo, y el sexo entre dos personas solitarias y ajenas a una ciudad también ajena, es el único momento de confirmación,de identidad.
He hecho el amor en esas ciudades ajenas con parejas cómplices, pero eso no vale,la complicidad es un asidero,un arnés de seguridad, un burladero, una ciudad ficticia y confortable.
Hice el amor en ciudades ajenas con una mujer que me resultaba ajena a mí y a la ciudad tanto como yo lo era para ambas.Y es de esa soledad de la que habla este poema, una soledad brutal pero a la que no renunciaríamos.


 " ( de Autorretrato de otro)  XIII

Ha visto en la calle a la mujer y se ha ido con ella. Escalones, una casa humillada. La mujer es joven, el desierto es su origen. Los dos son extraños en la ciudad, lo que los une es el exilio, la exclusión. El deseo es solo el pretexto. Lo demás sigue allí, un rumor entre dos seres. Ella se arrodilla en la cama de forma que él no puede verle la cara, y extiende el brazo hacia la apertura violácea en la que él ha de desaparecer. Apenas hablan, y no en sus propias lenguas. Mujer de paisaje de arena, que sabe contener la sed, conviertes al extranjero en perro o en muerto, guardas para ti tu rostro y estás ciega al suyo. De todas las formas de amor, aquel entre desconocidos es el más enigmático y el más convincente. Se restituyen mutuamente a la ciudad en la que han de desaparecer.

Cees Nooteboom. "


jueves, 20 de junio de 2013

RESPUESTAS

 
¿Por qué viajaste?
Porque la casa estaba fría.
¿Por qué viajaste?
Porque lo he hecho siempre, desde el anochecer hasta 
la llegada del alba.
¿Qué llevabas puesto?
Llevé un traje azul, una camisa blanca, una corbata amarilla y calcetines amarillos.
¿Qué llevabas puesto?
No llevé nada. Una bufanda de dolor me mantuvo abrigado.
¿Con quiénes dormiste?
Dormí con una mujer distinta cada noche.
¿Con quiénes dormiste?
Dormí solo. Siempre he dormido solo.
¿Por qué me mentiste?
Siempre pensé que decía la verdad.
¿Por qué me mentiste?
Porque la verdad miente más que cualquier otra cosa y yo amo la verdad.
¿Por qué te vas?
Porque ya nada significa mucho para mí.
¿Por qué te vas?
No lo sé. Nunca lo he sabido.
¿Cuánto tiempo debería esperarte?
No me esperes. Estoy cansado y quiero recostarme.
¿Estás cansado y quieres recostarte?
Sí, estoy cansado y quieroecharme a descansar.

MARK STRAND